viernes, 8 de julio de 2011

Los mayas usaron la técnica del concreto en sus construcciones. Por Alfredo Barrera Vásquez



Las paredes de los edificios de la cultura maya son de piedra y mortero, pero la técnica que usaron en sus construcciones difiere a la que actualmente se usa en Yucatán. Los mayas antiguos primeramente construyeron muros uniendo con argamasa de cal piedras planas tendidas unas sobre otras.
     En Uxmal hay edificios construidos de este modo en el grupo de monumentos más nórdicos. En Cobá y Tulum también se encuentran edificios con esta clase de albañilería. Pero el tipo clásico de muro maya es el de concreto. Entendemos por concreto el cascajo unido por medio de un mortero que puede ser cal hidráulica y cemento romano, para formar bloque compacto, sólido y monolítico. Los ingenieros mayas construían haciendo una especie de molde o caja de piedras con una cara cortada, lisa y rectangular que venía a ser la faz del muro, poniendo las piedras en hilada superpuesta. El espacio o caja así formado era rellenado con un mortero de cal, sascab [grava] y cascajo, concreto que era vaciado para formar el centro íntimo del muro. EL resultado era un bloque de concreto con superficie de piedra cortada que después recibía un acabado de estuco y pintura.

Fuente: Barrera Vásquez, Alfredo (2009) ¿Lo ignoraba usted? Biblioteca Básica de Yucatán, SEGEY, ICY.

jueves, 7 de julio de 2011

El origen de la palabra cacao: propuestas, argumentos y contra argumentos


El presente escrito es una revisión de las propuestas hechas por Campbell y Kaufman (1976) sobre la difusión de préstamos de lenguas mixe-zoques a otras lenguas mesoamericanas. De igual forma se presentarán los argumentos de Dakin y Wichmann (2000) en contra de este origen propuesto por los autores mencionados anteriormente, en especial de la palabra utilizada para designar al ‘cacao’ en la mayoría de las lenguas de Mesoamérica. También veremos los contra argumentos que Kaufman y Justeson (2007) proponen para defender la propuesta original de Campbell y Kaufman, para finalmente comprender cómo se trabaja con las reconstrucciones lingüísticas y las repercusiones que éstas tienen en la historia antigua de Mesoamérica.

El punto de discusión: la palabra para ‘cacao’

Campbell y Kaufman (1976) proponen que, entre otras, la palabra kakaw(a) que se encuentra difundida en muchas lenguas del área mesoamericana (con variantes de acuerdo a la fonología y morfología de cada lengua particular), se originó en la Costa del sur de México en alguna lengua temprana de la familia lingüística mixe-zoque, y que de ahí se difundió a toda la Cuenca de México y a las lenguas mayas, aunque en éstas no necesariamente de forma directa del zoqueano.
Contrariamente a los argumentos de Campbell y Kaufman, Dakin y Wichmann (2000) proponen que la palabra *kakawa no es de origen mixe-zoqueano, más bien proponen que se desarrolló en la familia yuto-nahua y se difundió a las otras lenguas mesoamericanas desde una forma nahua. Wichmann argumenta que un origen mixe-zoqueano es inconsistente con los datos lingüísticos internos del mixe-zoqueano, y Dakin que existe una etimología yuto-nahua satisfactoria para la forma nahua. El argumento lingüístico principal de ambos es, por un lado, una refutación a la reconstrucción de Kaufman de *kakawa como una palabra auténticamente mixe-zoqueana arguyendo que se introdujo a las lenguas mixes y zoques por separado desde afuera de la familia; y por otro, un intento por demostrar que la forma nahua de la palabra no es un préstamo sino que se originó propiamente en el nahua, descendiendo desde el vocabulario yuto-nahua. Un argumento secundario de estos autores ha sido que la palabra chokol=a:-tl para el chocolate también es un término nativo del nahua.
     Dakin y Wichmann explican que la evidencia en el mixe-zoqueano muestra que la palabra kakawa, y otras parecidas en la forma, fueron préstamos en el tiempo de una etapa temprana de separación. Proponen que los morfemas que consisten en tres sílabas son muy raros en lenguas mixe-zoques y afirman que sólo dos raíces pueden reconstruirse así, sugiriendo que una palabra con la forma kakawa debe tener un origen foráneo. Otro argumento ha sido que las palabras del zoque del Golfo deben ser préstamos ya que Wichmann reconstruye el penúltimo acento para todas las palabras nativas en zoque, y entonces ellos consideran las raíces con acento en otra sílaba como formas prestadas.
El escenario propuesto por Dakin y Wichmann para la difusión de kakawa desde el nahua involucra la hipótesis de que esa palabra se difundió por teotihuacanos hablantes de nahua que controlaban el comercio de cacao en Mesoamérica. Por esto, las repercusiones para la historia de Mesoamérica y Teotihuacan de acuerdo a lo propuesto por Wichmann y Dakin, son que la lengua dominante en la ciudad de Teotihuacan fue el nahua.
La respuesta de Kaufman y Justeson ante los argumentos de Dakin y Wichmann es una serie de contra argumentos que veremos a continuación. Kaufman y Justeson proponen que el nahua ha sido fuertemente influenciado por el mixe-zoqueano y totonakano y en menor grado por el wastekano en su etapa prenahua. Por su parte, ni el mixe-zoqueano ni el totonakano han sido muy influenciados por el nahua, incluso el wastekano que se avecindó con el nahua tiene relativamente pocos préstamos. Esto, de acuerdo con Kaufman y Justeson, hace parecer al nahua como un grupo recién llegado a Mesoamérica. Específicamente afirman que el protonahua muestra sustanciosamente préstamos de lenguas mixe-zoqueanas tanto en vocabulario como en gramática.
     Kaufman y Justeson aseveran que dejando de lado el caso de la palabra para ‘cacao’, el proto-mixe-zoque no muestra ningún ejemplo plausible de préstamo léxico del nahua o yuto-nahua tanto en el protomixe como en el protozoque, o en cualquier otro subgrupo genético mixeano o zoqueano. Asimismo, no hay un ejemplo demostrado de un préstamo nahua en ninguna lengua mesoamericana antes del período Clásico Temprano. Particularmente ningún préstamo del nahua ha sufrido cambios de sonido característicos de algún grupo genético de lenguas mesoamericanas; por el contrario, los préstamos nahuas en Mesoamérica todavía reflejan su fonología particular por lo que se puede saber que tales préstamos ocurrieron en el siglo dieciséis y no antes. Uno de los ejemplos más convincentes a este respecto es que los sustantivos nahuas siempre se toman prestados en su forma no poseída y reflejan el sufijo absoluto -tl, -tli o -li como en el modelo nahua. Entonces, los autores proponen que de tratarse de un préstamo del nahua se debería encontrar una forma parecida a kakawat, más que la forma kakaw en las lenguas mayances y en las mixe-zoqueanas.
     Otro argumento a favor del origen mixe-zoqueano de la palabra para ‘cacao’ en contra de un origen nahua es que el cacao no se da en ninguna parte cercana a la Cuenca de México ni en las zonas más lejanas del norte desde donde los nahuas entraron, por lo que es más probable que los nahuas tomaran prestada la palabra para ‘cacao’ de otra lengua que se localizara en una zona donde sí se cultivara. Eso es lo que siempre sucede cuando grupos recién llegados encuentran plantas y animales desconocidos y no crean neologismos usando recursos nativos de la lengua. Entonces, el nahua se vio grandemente afectado por una o más lenguas mixe-zoqueanas en su vocabulario, en su morfología y en su sintaxis. Aunado a esto Kaufman y Justeson arguyen que, además del mixe-zoqueano, hay formas tempranas del nahua que muestran influencia considerable únicamente del wasteko y del totonako. Pero es claro que estas últimas lenguas no fueron la fuente del préstamo de la palabra kakaw en el nahua, puesto que de haberlo sido debería esperarse tener la forma kakaw-tli en lugar de kakawa-tl ‘cacao’. Esto demuestra entonces que el mixe-zoqueano debe ser la única fuente probable de la forma que tiene la palabra para ‘cacao’ en el nahua.
     La teoría de Kaufman y Justenson se sostiene principalmente por la reconstrucción de 600 palabras de protomixe y de protozoque, así como de protomixe-zoque, en las cuales se encontraba la palabra para ‘cacao’. Ésta y otras palabras se encuentran también en varias lenguas mesoamericanas de otras familias lingüísticas en las cuales no es posible hacer reconstrucciones para las protolenguas de dichas familias. Las palabras que se difunden a otras lenguas desde el mixe-zoqueano pertenecen a un dominio semántico diverso que incluye: plantas, animales, herramientas, preparación de comida, calendario, cálculos numéricos, términos de parentesco y roles sociales entre otros.
     Kaufman y Justeson presentan un contra argumento a lo propuesto por Wichmann sobre la reconstrucción de los acentos en la penúltima sílaba en las palabras del protozoque y de la imposibilidad de reconstruir una forma común de *kakawa y *kakaw. Ellos tienen evidencia para el acento inicial en las raíces del zoque del Golfo y establecen la descendencia regular de formas zoqueanas desde la forma protozoque *kakawa. De igual manera, dirigen evidencia para la descendencia regular en todas las formas mixeanas para la palabra ‘cacao’ desde el protomixe *kakaw. Kaufman y Justeson demuestran que se pueden reconstruir seis raíces trisilábicas en protomixe, en protozoque y en protomixe-zoque en las que se incluye *kakawa. Ellos demuestran que cada forma trisilábica que se puede reconstruir en protozoque sobrevive como una forma trisilábica en zoque pero se reduce a una forma disílaba en el zoque del Golfo.
     Kaufman y Justeson arguyen que Wichmann se equivoca al proponer que las raíces trisilábicas en zoqueano se acentuaban regularmente en la penúltima sílaba. Comentan que una analogía del acento en la penúltima sílaba de palabras disílabas no es válida porque dicho patrón también puede tratarse como un acento de raíz inicial y lo que se requiere para establecer patrones acentuales en raíces trisílabas son datos de raíces trisílabas en sí mismas. Kaufman y Justeson utilizaron un gran corpus de datos para demostrar que el acento en la sílaba inicial o antepenúltima era normal en las raíces del zoque del Golfo con la forma *CVCVCV(C) y de este modo el patrón acentual de *kakawa es lo que se esperaría para las raíces mixe-zoqueanas.

Repercusiones en las historia antigua de Mesoamérica
Con respecto a Teotihuacan, Kaufman y Justeson argumentan que la lengua o lenguas de las clases altas o de élite debieron de haber tenido un alto impacto en el vocabulario y potencialmente en la gramática y pronunciación de muchas otras lenguas de Mesoamérica durante el período comprendido entre 100-500 DC. Esto significa que debió haber un número considerable de préstamos tempranos en las lenguas de la Cuenca de México y en otras lenguas más lejanas. Estos investigadores sugieren que los préstamos en las lenguas mayas habrían sucedido en la era Epiolmeca, es decir, durante el período Preclásico Tardío o el Clásico Temprano. Así que, dada esa fecha, los préstamos de las lenguas mayas debieron estar asociados con los teotihuacanos quienes hablarían una variedad de la rama norteña mixe-zoqueana. Sin embargo, los epiolmecas son más bien la alternativa viable de donde se tomaría el préstamo de la palabra para ‘cacao’ puesto que fueron ellos y no los teotihuacanos, quienes vivieron en o cerca de áreas donde se cultivaba esta planta.
     Aun así, un origen teotihuacano para los préstamos lingüísticos encontrados en la Cuenca de México y en sus alrededores es bastante probable. Kaufman y Justeson ya habían demostrado con anterioridad que hubo una difusión masiva de vocabulario mixe-zoque en las lenguas de la Cuenca de México y en sus alrededores. Por la localización de las lenguas con un gran número de préstamos, el centro de difusión debió encontrarse entre los totonakos o adyacente a ellos, y más involucrados con hablantes de tarasko y de nahua que con hablantes de wasteko. Su análisis geográfico los lleva a proponer que una de las lenguas que se habló en Teotihuacan (la de las clases altas y las élites) fue entonces una rama norteña de la familia lingüística mixe-zoque.

Bibliografía
Campbell, Lyle y Terrence Kaufman (1976). A Linguistic Look At The Olmecs. En: American Antiquity. Vol. 41. Núm. 1. pp. 80-89.

Dakin, Karen y Sören Wichmann (2000). Cacao and Chocolate, a Uto-aztecan perspective. En: Ancient Mesoamerica. 11. Cambridge University Press. pp. 55-75.

Kaufman, Terrence y John Justeson (2007). The History of the Word ‘Cacao’. En: Ancient Mesoamerica. 18. Cambridge University Press. pp. 193-237.

martes, 5 de julio de 2011

Los mayas no tuvieron otro mamífero doméstico que el perro, y se lo comían. Por Alfredo Barrera Vásquez


Con excepción de la llama de América del Sur, en todo el Nuevo Mundo no hubo otro mamñifero doméstico que el perro durante los tiempos precolombinos; todos los otros mamíferos domésticos como cerdo, buey, caballo y congéneres, oveja, cabra, gato vinieron con los colonizadores y, digamos, inclusive al perro actual, porque el americano era diferente.
     El perro de América se ha extinguido ya. O está a punto de extinguirse. En Yucatán lo había de dos clases. Ninguna de las dos ladraba y una servía de alimento. Martín del Palomar y Gaspar Antonio Chí las describen en su Relación de Mérida en 1579: “Hay perros naturales de la tierra, que no tienen pelo ninguno y no ladran, que tienen los dientes ralos e agudos, las orejas pequeñas y levantadas;―a éstos engordan los indios para comer y los tienen por gran regalo― éstos se juntan con los perros de España y engendran, y los mestizos que de ellos proceden ladran y tienen pelo, y también los comen los indios como a los demás; y también los indios tienen otra suerte de perros que tienen pelo, pero tampoco ladran y son del mismo tamaño que los demás.”



     A los perros de la clase lampiña los llamaban bil [actualmente biirich o beerech] y a los peludos, aunque el pelo era corto, tzom, tzotzom o tzotzim pek según el Diccionario de Motul. En el artículo correspondiente a tzom, dice este diccionario: “…perros lisos sin pelo”.
     A los perros sin pelo los llamaban últimamente kiikbil según Gaumer, quien logró tener dos ejemplares en 1879. Su nombre científico es Canis caribaeus. Gaumer los describe muy bien en si libro Monografía de los mamíferos de Yucatán. México, 1917. Este mismo autor asienta: “…después de la conquista, los españoles, por falta de otras carnes, surtían sus mercados con las de este animal que entonces abundaba…” Pero esto no acontecía en Yucatán, aun cuando algunos españoles aquí gustaron de su carne, según nos refiere Pedro García en su Relación de Chunhuhu, en el año de 1581.

Fuente: Barrera Vásquez, Alfredo (2009)¿Lo ignoraba usted? Biblioteca Básica de Yucatán, SEGEY. ICY.

sábado, 2 de julio de 2011

La Danza del Pavo. Por Elías Alcocer Puerto y Nidelvia Vela Cano

Esta danza forma parte de la tradición local de las fiestas patronales de los municipios de Santa Elena y Dzitas, Yucatán. Si bien ambas fiestas se realizan en el mes de enero y en fechas cercanas, existen arcadas diferencias en torno de la ejecución de la danza: desde el santo patrón al que es ofrecida y su forma de organización, hasta el baile, la música y la vestimenta utilizada por los danzantes. En este contexto festivo de cargas y compromisos sobresalen los nombres utilizados para designar a los encargados o responsables de las danzas. Debido a estas diferencias, a continuación se detalla esta danza de acuerdo con lo observado en cada localidad.

Dzitas
Danza de los pavos
Kots kaal tso’
En esta localidad la fiesta patronal está dedicada a Santa Inés, dando inicio los primeros días de enero, cerca del día 8, con la celebración de los gremios, la vaquería y los bailes populares. Las actividades de la fiesta giran en torno de los responsables de los gremios y de las asambleas de los participantes de la danza. Estas asambleas están organizadas a través de un sistema de cargos en forma piramidal, donde Aj Nojoch Kuuch (Gran Cargador) se encuentra en la cúspide y es de quien dependen los Aj Chichan Kuuch (Pequeño Cargador) y de éstos a su vez, los Éet much’talo’ob (de menor carga o Socios). Todos los integrantes de las asambleas participan en la danza, reuniendo entre cuarenta y cuarenta y cinco danzantes como máximo.
     En las últimas horas del 20 de enero, los danzantes -hombres y mujeres- se reúnen en la casa de sus respectivos dirigentes. Los hombres se pintan la cara, el torso y los brazos, de acuerdo con su creatividad. La vestimenta masculina consiste en falda o taparrabo y plumas sujetas a la cabeza, en forma de penacho. Las mujeres se pintan la cara y pueden vestir una bata decorada con diversos dibujos pintados o hacer uso de un hipil. El calzado de los participantes es diverso, ya que pueden utilizar sandalias, huaraches o hasta bailar descalzos. Los hombres llevan colgado al hombro un pavo, con la garganta adornada con un moño de colores. Concluido su arreglo, los danzantes se dirigen a la plaza principal de la localidad para iniciar la danza a las 2:00 horas del día 21.
     En el parque principal, a partir de las 22:00 horas del día 20, se realiza la Vaquería, baile en el que participa la población y los visitantes de otras localidades, vestidos con el traje regional. La Vaquería concluye con la entrada de los danzantes del Kots Kaal Tso’ a la pista de baile, en fila por parejas, hasta formar un círculo. Al momento, la orquesta jaranera comienza a ejecutar el son del Kots Kaal Tso’ (nombre que también se da a la pieza musical) e inicia la danza, consistente en dar pequeños y cortos brincos, al parecer emulando el caminar del pavo. Simultáneamente,  los hombres comienzan a presionar la yugular del ave para matarla durante lasa nueve vueltas que dan a la pista, iniciando por la derecha. Al concluir, giran otras nueve hacia a la izquierda para comenzar a desplumarla con ayuda de su pareja. En caso de que los danzantes no finalicen la tarea de matar y desplumar a los pavos, el Aj Nojoch Kuuch solicita al grupo jaranero ejecutar dos jaranas, que pueden ser elegidas al azar por el grupo musical. Posteriormente se interpreta El torito y las Dianas para indicar el final de la danza.
A continuación, el grupo de danzantes y el público asistente se dirigen a la iglesia para ofrecer Mañanitas a la Santa. En esos momentos es posible que ejecuten el himno religioso dedicado a Santa Inés. Al concluir, el grupo de danzantes se encamina a casa del nuevo Aj Nojoch Kuuch para llevar la NONA, que consiste en avisar al nuevo responsable que debe empezar a prepararse para asumir su carogo el próximo año. En esta ocasión el grupo musical interpreta  EL madrugador y dos jaranas al momento de estar en casa del nuevo responsable. Cumplida esta tradición, los asistentes se retiran. Como punto final del ritual, los pavos que se sacrifican en la danza son cocinados y repartidos entre los participantes.

Santa Elena
U Yóok’osta’al tso’: Bailar los pavos
La danza se realiza en esta localidad dentro de la fiesta patronal dedicada al Santo Cristo de Amor, que da inicio a partir del segundo lunes del mes de enero. Su fecha de ejecución varía, siendo por costumbre el sábado cercano al día 21.
     A la danza se le conoce como U yóok’osta’al tso’, que se traduce como “Bailar los pavos” y su significado religioso es ofrendar estas aves al santo patrón. En total se reúnen cerca de cincuenta pavos y una cabeza de cochino en la casa del responsable o diputado, como donativo de las personas o familias que año con año participan en la celebración.
     En la danza participan mujeres jóvenes y solteras, vestidas con el traje regional. Algunas llevan pavos adornados al momento de bailar. En años anteriores, todas las muchachas llevaban uno y al concluir el baile se entregaban vivos a la persona que tenía la responsabilidad de cocinarlos. Se ha optado por dejar de hacer lo anterior, debido a que emplea mucho tiempo en sacrificarlos, lo que ocasiona problemas para acabar la comida a la hora convenida. Otra causa para cambiar la tradición fue que los jóvenes enamorados se robaban los pavos de los vecinos para que sus novias pudieran tomar parte de la danza.
     Además de los jóvenes, en la danza intervienen un personaje llamado chi’ik (payaso) y dos o tres bailadores o ayudantes, dependiendo del número de pavos que se utilicen al momento del baile. El chi’ik es un hombre vestido de una forma peculiar, de acuerdo con la creatividad del sujeto que lo representa. Generalmente viste camiseta y pantalón de cualquier color y usa un sombrero de huano. Se puede pintar la cara de negro o simplemente simular barba y bigote. El chi’ik tiene la tarea de hacer chistes, además de “vender” los bailes del grupo, en tanto que sus ayudantes van cargando las ofrendas y guiando la trayectoria del grupo.
     Las bailadoras se desplazan por las calles de la localidad, divididas en tres o más grupos. Cada grupo baila alrededor de la cabeza de cochino o del pavo que sostienen los ayudantes del chi’ik. En la ofrenda decorada se atan cintas de diferentes colores, de cuatro o más metros de largo, que los jóvenes sujetan en el extremo mientras bailan. A diferencia de Dzitas, aquí no existe una pieza musical específica para acompañar la danza. El repertorio está integrado invariablemente por la melodía denominada La cabeza de Cochino, ejecutada cada vez que el grupo se detiene a bailar, además de diversa jaranas. Para que el grupo se detenga a bailar, el chi’ik realiza una “negociación” con la persona interesada, simulando la compra-venta de la danza, en lenguaje chusco, mezcla de maya y español. El chi’ik le pregunta si quiere que bailen los danzantes y la persona debe ofrecer una cantidad. El “vendedor” decide si acepta o no, aunque por lo general siempre termina por concretarse la acción. Inicia el baile con La Cabeza de Cochino y, posteriormente, se ejecutan o no diferentes jaranas, a petición de la persona que solicitó el baile o a elección del grupo musical.
     Esta acción se repite durante todo el recorrido del grupo, hasta llegar a la casa de la persona que recibirá las ofrendas y que asumirá la responsabilidad del gremio al año siguiente. Ahí también se realiza la compra-venta de la danza, pero el regateo es más prolongado y el diálogo gira en torno de la compra del cochino. Previamente en esta casa se han matado los pavos entregados por los socios durante todo el día. Al día siguiente cada socio recoge la mitad de su pavo, cocinado en relleno negro y el resto es su contribución al ritual.
     Al segundo día se realiza la entrega de un gremio y al tercero tiene lugar el K’óoch che’ (cargar en hombros), donde jóvenes de la localidad cargan y trasladan corriendo por las calles de la localidad a cuatro señoritas -dos representantes del gremio que entrega y dos representantes del gremio que recibe- sentadas en sillas fijadas a una mesa. Estas jóvenes son consideradas como las reinas de la fiesta. Para amenizar el momento, el grupo musical interpreta la melodía La angaripola y, en cada esquina del trayecto, los participantes bailan una jarana. El recorrido se realiza por varias calles de la localidad, hasta llegar a la casa donde se recibirá el gremio al año siguiente. Con el K’óoch che’, se da por concluida la festividad.

Fuente: Música del Pueblo Maya Yucateco. Danzas Tradicionales de mi Pueblo. Colección U paaxil in kaajal. CONACULTA. FONCA.


El siguiente video es un breve documental sobre la Danza del Pavo en Dzitás, Yucatán.


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Cómo referir páginas web y documentos electrónicos (Mexicon-Style)

En el texto, utiliza las páginas web y los documentos electrónicos como fuentes publicadas:

Paz Ávila (2005); Ordóñez Sosa (2010)

En las referencias citadas utiliza el siguiente formato:

Ordóñez Sosa, Rodrigo E.
2010 La literatura comprometida. Documento electrónico, http://www.winaqbahlam.blogspot.com/, [3 de mayo, 2011]

Paz Ávila, Lillian
2005 La moda europea y su influencia sobre el terno yucateco durante el siglo XIX. Documento electrónico, http://www.mayas.uady.mx/articulos/terno.html, [5 de mayo de 2011]