lunes, 20 de junio de 2011

Los Cantares de Dzitbalché. Por Alfredo Barrera Vásquez

Los Cantares de Dztibalché, como su nombre lo indica, proceden del pueblo de este nombre del estado de Campeche. Fueron descubiertos en Mérida alrededor del año 1942 y se hallan contenidos en nueve hojitas de papel español de forma irregular que datan probablemente de principios del siglo XVI. Formaban originalmente un cuaderno. No todos los cantares están completos, desgraciadamente, pero constituyen el único ejemplo conocido hasta hoy de un códice de este tipo de literatura en toda el área maya. Son en efecto, 15 cantares y una portada, pero ésta reza: El Libro de las Danzas de los Hombres Antiguos, que era costumbre hacer acá cuando aún no llegaban los blancos. Y es que sin duda se cantaban danzando. Se refieren a diversos temas religiosos y civiles.
     Los religiosos incluyen sacrificios humanos, ritos solares, plegarias, salutaciones y ceremonias de fin de año; los temas incluyen amor, las bodas, la alegría del amanecer, la orfandad, leyendas. Aunque pertenecen más al campo de la literatura los sacamos a colación por su relación con las danzas y nos hacen tener un ejemplo auténtico de la letra que acompañaba a aquellas: además aportan datos etnográficos de gran valor y nos aclaran, por una parte y corroboran por otra, datos vagos que teníamos de algunas costumbres o menciones de ellas en algunas crónicas. Tal por ejemplo es por ejemplo el Sacrificio por Flechamiento relatado por Landa y Kay Nicté o Canto de la Flor (donde la flor simboliza el amor carnal), cuya memoria se conserva aún hoy y quizás se practique el rito todavía. En estos cantares, además, tenemos los nombres de instrumentos musicales. Por ejemplo, en el que se refiere a la ceremonia del Apagamiento del Fuego sobre el Monte, que se verificaba en Yucatán cada año, se mencionaban el tunkul, el zacatán, probable nombre del tambor vertical, que no se registra ni en el Diccionario de Motul ni en el de Juan Pío Pérez; el caracol y por último “la cantadora jícara”, que nos hace pensar en las “trompetas largas y delgadas de palos huecos, y al cabo unas largas y tuertas calabazas” que describe Landa, aunque quizás se trate de un instrumento diferente. En ese cantar también se mencionan al Holpop y otros funcionarios y a los farsantes, bailarines, contorsionistas, saltarines y corcovados. En el Kay Nicté, se mencionan las sonajas, y la concha de tortuga con el nombre de cocbox o sea carapacho de tortuga terrestre.

Fuente: Barrera Vásquez, Alfredo “El teatro y la danza entre los antiguos mayas” en: El teatro en Yucatán. Biblioteca Básica de Yucatán. SEGEY. 2009.


Nota del bloguero: A continuación se reproduce, en primer lugar, el fragmento de la Relación de las cosas de Yucatán de Diego de Landa, señalado por Alfredo Barrera, sobre el Sacrificio por Flechamiento; y posteriormente, la Canción de la danza del arquero flechador de los Cantares de Dzitbalché:

Y llegado el día juntábanse en el patio del templo y si había de ser sacrificado a saetazos, desnudábanle en cueros y untábanle el cuerpo de azul, una corona en la cabeza; y después de echado el demonio, hacía la gente un solemne baile con él, todos con flechas y arcos alrededor del palo y bailando subían en él y atábanle siempre bailando y mirándole todos. Subía el sucio del sacerdote vestido y con una flecha le hería en la parte verenda, fuese mujer u hombre, y sacaba sangre y bajábase y untaba con ella los rostros del demonio; y haciendo cierta señal a los bailadores, ellos, como bailando, pasaban de prisa y por orden le comenzaban a flechar el corazón el cual tenía señalado con una señal blanca; y de esta manera poníanle al punto los pechos como un erizo de flechas.

***

Espiador, espiador de los árboles,
a uno, a dos
vamos a cazar a orillas de la arboleda,
en danza ligera hasta tres.

Bien alza la frente,
bien avizora el ojo;
no hagas yerro
para coger el premio.

Bien aguzado has la punta de tu flecha,
bien enastada has la cuerda de tu arco;
puesta tienes buena resina de catsim en las plumas
del extremo de la vara de tu flecha.

Bien untado has
grasa de ciervo macho
en tus bíceps, en tus muslos,
en tus rodillas, en tus gemelos,
en tus costillas, en tu pecho.

Da tres ligeras vueltas
alrededor de la columna pétrea pintada,
aquella donde atado está aquel viril
muchacho, impoluto, virgen, hombre.
Da la primera; a la segunda
coge tu arco, ponle su dardo.

Apúntale al pecho; no es necesario
que pongas toda tu fuerza para
asaetarlo, para no
herirlo hasta lo hondo de sus carnes
y así pueda sufrir
poco a poco, que así lo quiso
el Bello Señor Dios.
A la segunda vuelta que des a esa
columna pétrea azul, segunda vuelta
que dieres, fléchalo otra vez.

Eso habrás de hacerlo sin
dejar de danzar, porque
así lo hacen los buenos
escuderos peleadores hombres que
se escogen para dar gusto
a los ojos del Señor Dios.
Así como asoma el sol
por sobre el bosque de oriente,
comienza, del flechador arquero,
el canto. Aquellos escuderos
peleadores, lo ponen todo.


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Cómo referir páginas web y documentos electrónicos (Mexicon-Style)

En el texto, utiliza las páginas web y los documentos electrónicos como fuentes publicadas:

Paz Ávila (2005); Ordóñez Sosa (2010)

En las referencias citadas utiliza el siguiente formato:

Ordóñez Sosa, Rodrigo E.
2010 La literatura comprometida. Documento electrónico, http://www.winaqbahlam.blogspot.com/, [3 de mayo, 2011]

Paz Ávila, Lillian
2005 La moda europea y su influencia sobre el terno yucateco durante el siglo XIX. Documento electrónico, http://www.mayas.uady.mx/articulos/terno.html, [5 de mayo de 2011]