Gustamos que se emplee un lenguaje conforme al que nos es familiar.
Sin esto las cosas no nos parecen ya lo que nos parecen;
se nos figura que las conocemos menos, y nos son más extrañas.
Lo que nos es habitual, nos es, en efecto, mejor conocido.
Aristóteles
1. Lenguaje y pensamiento
En los estudios del lenguaje existe la discusión de si éste conlleva un rol activo en la formación de la concepción del mundo y en el pensamiento cultural de un pueblo determinado. Un breve análisis de palabras compuestas en el idioma maya podrá contribuir a esta discusión mostrando que, complementariamente, también la cultura puede determinar de alguna manera el lenguaje, pues veremos que muchas de estas palabras se componen de elementos que reflejan la cosmovisión y mitología del mundo maya.
2. ¿Qué son las palabras compuestas?
Las palabras compuestas, como su nombre lo indica, son palabras que se componen uniendo dos o más palabras simples, conocidas en la gramática como lexemas. Existen diferentes clases de palabras compuestas de acuerdo con la categoría gramatical de los lexemas que las conforman. Esto significa que podemos encontrar palabras compuestas por dos sustantivos como en mesabanco, por un sustantivo y un adjetivo como en bocafloja, por un verbo y un sustantivo como en rompeolas; y así por el estilo encontramos varias clases, inclusive frases enteras como sabelotodo.
Ahora bien, podemos encontrar dos tipos de composición: con transparencia semántica y sin ella. ¿Qué quiere decir esto? Significa que dada una palabra compuesta, el nuevo significado es transparente si puede inferirse a partir de los significados de los lexemas que la conforman. Por ejemplo, la palabra sacapuntas tiene una semántica transparente puesto que incluso una persona que aprenda el español como lengua extranjera entenderá el significado de esta palabra, aun sin haberla leído o escuchado con anterioridad. Esto es así, porque puede decirse que la suma de los significados del lexema saca y del lexema puntas, que conforman la palabra sacapuntas, crea el nuevo significado para referirse al instrumento que cumple con esta función: la de sacarle punta a los lápices.
En el lado opuesto tenemos las palabras compuestas sin transparencia semántica, es decir, aquellas en las que no se infiere el significado por medio de la suma de los significados que la conforman. Sabemos que al hablante nativo de una determinada lengua le parece que este tipo de palabras siempre goza de transparencia semántica; sin embargo, para aquel que aprende el mismo idioma como segunda lengua sí resulta difícil hallar el significado de ciertas palabras compuestas donde los significados que las conforman no dicen nada sobre ellas. Por ejemplo, en francés la palabra chauve-souris ‘murciélago’ se forma con el adjetivo chauve ‘calvo’ y el sustantivo souris ‘ratón’ y literalmente significa ‘ratón calvo’. Ahora, la suma de los significados ratón más calvo no es suficiente para inferir el significado ‘murciélago’ puesto que podríamos pensar en varios animales similares al ratón. Lo que sí hay que notar es que esta palabra de alguna manera está reflejando el sistema colectivo de creencias de los hablantes de francés sobre los murciélagos.
3. Componiendo la palabra. Recreando el cosmos
Las palabras compuestas sin transparencia semántica serán el objeto en el que incursionaremos para entender el pensamiento inmerso en la lengua del Mayab hablada en nuestros días. Aunque ortográficamente estas palabras deben de escribirse como una sola, para fines del análisis los lexemas que las conforman irán separados por guión.
Una de las palabras para designar al planeta Venus tiene que ver con lo que en la cosmovisión maya es una de sus funciones: “la de despertar al mundo” y sería éste el nombre aplicado al planeta en su versión de Lucero de la Mañana, pues no hay que olvidar que este astro era concebido como dos estrellas diferentes por los pueblos mesoamericanos. El mayista británico J. Eric Thompson, en su Historia y religión de los mayas, apunta que los mayas kekchís y los mayas mopanes consideran al planeta Venus como el patrón de la cacería. Subraya que este aspecto del culto probablemente se debió al hecho de que el amanecer se considera el momento más propicio para la caza. La segunda palabra para designar este astro es el de Estrella-Avispa. Al parecer este nombre sólo se encuentra entre los mayas de la península de Yucatán. De acuerdo con J. Eric Thompson, en muchas narraciones del área maya sobre el origen del Sol aparece el colibrí como su coesencia, es decir, su animal guardián o nahual. Es probable que la avispa tuviera la misma función para Venus.
1. ajsaj-kaab Venus
despertar-mundo
2. xuux-eek’ Venus
avispa-estrella
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| Ilustración 1. Venus. Códice de Dresde, p. 47. |
Una traducción literal de la palabra maya para el hongo es oreja-de-árbol. Para los mayas todos los seres del mundo eran considerados seres animados e incluso hoy en día se piensa que todas las cosas poseen un dueño invisible que es su guardián: las piedras, lo cerros, los pozos, los árboles.
3. xikin-che’ Hongo
oreja-árbol/madera
La palabra maya para bienaventuranza o dicha, es decir, nueve-almas nos hace reflexionar sobre el número de almas que los mayas concebían y, al parecer, tener nueve (número importante en la cosmogonía maya) era un gran nivel.
4. bolon-pixan Bienaventuranza, dicha
nueve-alma
Más abajo (ejemplos 5 a 8) presentamos una serie de palabras que tienen en común el estar compuestas con el lexema cháak ‘lluvia’. Sin embargo, no están relacionadas con la lluvia propiamente. No olvidemos que Cháak también era el nombre del dios de la lluvia entre los mayas antiguos (que podía dividirse en cinco, uno para cada rumbo del mundo) y aún hoy existen concepciones de un ser sobrenatural que hace llover también conocido con este nombre. En diversas fuentes documentales históricas se encuentran referencias sobre este dios. Eric Thompson menciona que en ellas se describe a Cháak (tradicionalmente escrito Chac o Chaac) como un hombre de gran estatura que enseñó agricultura y que era considerado el dios del pan, del agua, del trueno y del relámpago. En los códices se le encuentra representado como “una deidad con larga nariz colgante, una espiral debajo del ojo, un saliente peculiar de la nariz que termina con un rizo, y una boca por lo general desdentada pero a veces con dientes normales”. Thompson también relata que actualmente los campesinos mayas piensan que “los Chacs son viejos de pelo blanco, casi siempre barbados, y algunos dicen que altos”. Por mi parte, he escuchado de campesinos del oriente de Yucatán, que estos seres son ángeles de Dios que hacen llover.
En los ejemplos presentados de 5 a 8, las palabras mayas que designan ciertos seres de la naturaleza (algunos de ellos relacionados indirectamente con la lluvia) construyen una imagen del dios Cháak y ello nos remite a un mundo conformado por partes o por pertenencias de los dioses. Así, una especie de avispón grande de color amarillo y café que pica muy fuerte será la nariz de Cháak; el verdín será el excremento de Cháak, el musgo sus zapatos y la planta acuática conocida como ninfa o nenúfar sus orejas.
5. ni’-cháak Cierta variedad de avispón
nariz-lluvia
6. ta’-cháak verdín
miarda-lluvia
7. xanab-cháak musgo
zapato-lluvia
8. xikin-cháak Flor de agua, ninfa
oreja-lluvia
De acuerdo con la mitología maya, previo al inicio de las lluvias Kuncú Chac (el jefe) y los demás cháakes se reúnen en chuun ka’an ‘el cenit’. Después atraviesan los cielos, cada uno con su calabaza de agua en una mano y blandiendo en la otra su hacha o machete llamado lelem ‘el rayo’. Esto efectivamente se refleja en las palabras mayas presentadas en 9 y 10 también compuestas con la palabra cháak ‘lluvia’. La que funciona para designar el hecho de que se avecina un aguacero se forma con las palabras ‘levantarse’ y ‘lluvia’. Al igual que en los casos anteriores la palabra cháak también es el nombre del dios por lo que podemos imaginarlo levantándose en afán de dirigirse a cumplir con sus funciones. Más interesante es la palabra que se refiere al rayo que literalmente podemos traducir como ‘el azote de Cháak’. Como explica Thompson, el lelem de los Cháakes produce el fenómeno del rayo. Este mayista relata que los mayas mopanes del sur de Belice llaman baat-chaak ‘hachas de Cháak’ a las hachitas prehispánicas de piedra pulimentada que suelen encontrarse al limpiar y despejar un terreno para la milpa y creen que son los rayos lanzados por los Cháakes. La palabra maya jaats’ ‘azote’ también es un verbo que significa ‘golpear con objetos como palos, trancas, hachas o machete’.
9. líik’il-cháak Avecinarse un aguacero
levantarse-lluvia
10. jaats’-cháak Rayo
azote-lluvia
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| Ilustración 2. Dios Cháak. Códice Madrid, p. 2. Nótese el hacha que el dios tiene en la mano. |
Como parte de un mundo y de un universo conformado por partes y por pertenencias de los dioses encontramos en maya palabras compuestas con la palabra chamal ‘cigarro’. En primer lugar tenemos a una especie de gusano, no identificada al parecer, cuyo nombre podríamos traducir literalmente como ‘el cigarro del Sol’. Asimismo, encontramos que los aerolitos son identificados como ‘el cigarro de la Anciana’. La anciana es un personaje que constantemente aparece en la mitología y en las narraciones mayas actuales. En diversos grupos mayas se encuentran mitos en los que la anciana es la abuela, o más bien, la abuelastra del Sol y de la Luna antes de que ambos se encargaran de sus respectivos cargos.
Eric Thompson explica que las diferentes versiones de mitos concuerdan en que los dos muchachos se encargaban de la cacería pero la anciana únicamente daba de comer la carne a su marido. Los muchachos matan al marido y hacen que la anciana se lo coma. Luego, ella intenta matarlos mediante una competencia de acertijos. Finalmente, la anciana termina siendo vencida y los muchachos la matan. Esta versión puede encontrarse en el Popol Vuj cuando se narran las hazañas de los héroes gemelos.
11. chamal-k’iin Cierta variedad de gusano
cigarro-sol
12. chamal-xnuuk Aerolito
cigarro-anciana
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| Ilustración 3. Itzamnaaj fumando, Códice Madrid, página 79. |
Continuando con el ámbito astrológico del mundo maya, las palabras que designan los eclipses revelan las creencias mitológicas sobre el origen de estos fenómenos astronómicos. Literalmente las palabras mayas para los eclipses de Luna y Sol significan ‘mordida de la Luna’ y ‘mordida del Sol’. De acuerdo con Eric Thompson, las explicaciones de los distintos grupos mayas sobre el origen de estos fenómenos varían bastante. Deja ver que los mayas tzeltales y los mayas kanjobales creen que los eclipses se deben a peleas conyugales entre el Sol y la Luna; por su parte, los mayas choles y los mayas yucatecos piensan que los eclipses lunares los causan los jaguares, las hormigas rojas llamadas xulab o los demonios. Muchos adultos mayores yucatecos de hoy día no dejarán mentir a Eric Thompson quien refiere que durante los eclipses: “Por doquier es costumbre hacer mucho ruido para distraer la atención del agresor y salvar al Sol o la Luna agredidos. La gente golpea tambores y botes de hojalata, disparan rifles y cohetes y pega a los perros para hacerlos aullar.”
13. chi’ibal-k’iin Eclipse de Sol
mordedura-sol
14. chi’ibal-uj Eclipse de Luna
mordedura-luna
4. Miradas del mundo maya
De aquí podemos finalmente concluir que la visión maya del mundo implicaba no sólo el estar rodeado por los dioses sino también de partes de ellos, de sus pertenencias, de sus nahuales y de sus acciones o funciones. De igual manera, esta visión del mundo involucraba seres animados con guardianes invisibles así como peleas y enfrentamientos de diversos seres como las hormigas que se comen a la Luna y al Sol.
Este cosmos debía además estar en completo equilibrio y muchas de las ceremonias celebradas tenían el objetivo de mantenerlo y actualizarlo. Todo esto es algo que puede ser común en los diversos pueblos del mundo pues parece ser una característica universal ese “espíritu ordenador y preciso” que Ramón Xirau expresa de los griegos antiguos quienes, al igual que los mayas, “ante un fenómeno inexplicable, tratan de dar una explicación congruente capaz de ser entendida por todos los hombres”.
Referencias y obras consultadas
Popol Vuj. Las antiguas historias del Quiché de Guatemala. Editorial Panamericana. Santa Fé de Bogotá. 1999.
Shaff, Adam. Lenguaje y conocimiento. Traducción al español de Mireia Boffil. Editorial Grijalbo. Segunda edición en Teoría y Praxis. México. 1975.
Sherzer, Joel. Lengua y cultura enfocadas al discurso. En Estudios de sociolingüística. UNAM. Instituto de Investigaciones Antropológicas. México. 2000. pp. 515-542.
Thompson, J. Eric. Historia y Religión de los mayas. Siglo Veintiuno Editores. México-Madrid-Buenos Aires. 1975.
Xirau, Ramón. Introducción a la historia de la filosofía. Duodécima edición. UNAM. México. 1995.