domingo, 4 de marzo de 2012

Aspectos de la cultura material de los hablantes de una lengua

Si bien sabemos que el ubicar un mismo cognado en las lenguas de una familia lingüística sugiere que la entidad designada por este cognado formaba parte de la cultura material de los hablantes de la protolengua que les dio origen, también hemos de tener en cuenta aquellos cognados que sólo se encuentran en algunas lenguas de la familia y que no comparten directamente su significado.
            Ejemplifiquemos lo recién dicho con la familia lingüística mayance. En todas las lenguas de esta familia puede encontrarse una palabra para ‘leña’, cada una responde a la fonología particular de cada lengua pero que puede reconstruirse en protomaya como *sii’. Esto significa que la leña ya formaba parte de la cultura material de los hablantes de protomaya. Lo mismo puede decirse de muchas otras entidades cuyos cognados se encuentran en todas estas lenguas, como ‘agua’, ‘casa’, ‘hueso’, ‘fuego’, e incluso se pueden reconstruir palabras con varios significados tal como aún hoy los tienen en las lengua mayas modernas, como *tyee’ que puede significar ‘árbol, madera, palo’.


            Como mencionamos más arriba, existen cognados que sólo se encuentran en algunas lenguas de la familia y que no comparten directamente su significado. Por ejemplo, en tojolab’al, tzeltal y maya yucateco encontramos una palabra con similitud formal en cada lengua, pero que, al parecer, no tienen el mismo significado:
tojolab’al
jab’en              ‘hoja de maíz’
tzeltal
ja’ben              ‘hoja de plátano’
yucateco
ja’abin            ‘planta leguminosa’
Es notable la similitud fonética de estas palabras y que, en apariencia, no tienen relación semántica entre sí. Sin embargo, es posible ubicar un significado general para la protoforma *ja’bin, probablemente compartida sólo en el grupo de las Grandes Tierras Bajas, y que pasó como préstamo léxico al tojolab’al. El significado general puede rastrearse en las lenguas modernas en el uso que se aplica a los referentes de dicha palabra en cada lengua. Así, tenemos que del significado de ‘hoja de maíz’ en tojolab’al, el rasgo semántico importante será que sirve para cocinar tamales.


De igual manera, en tzeltal, el rasgo relevante del significado ‘hoja de plátano’ será que este referente tiene la misma función.


Y lo mismo puede decirse del significado de ja’abin en maya yucateco, ya que las hojas de este árbol se utilizan para hacer los panes o tamales, o cualquier tipo de comida que necesite ser guisada en los hornos hechos bajo tierra donde se utilizan tanto las hojas de plátano como las del árbol jabín.


En conclusión, puede decirse que el uso de hojas de plantas para guisar determinado tipo de comida ya formaba parte de la cultura material de los hablantes de la protolengua del grupo de las Grandes Tierras Bajas, dicho grupo es el que dio origen a las lenguas del grupo cholano, tzeltalano y yucatecano.

domingo, 29 de enero de 2012

Filiación genética del idioma maya yucateco

El maya yucateco pertenece a la rama yucatecana de la familia lingüística mayance. En la familia mayance existen muchas otras lenguas que se agrupan de acuerdo con sus semejanzas y sus diferencias. Esta familia lingüística se compone de 32 lenguas mayas, de las cuales dos son ya lenguas muertas (chicomucelteco y choltí), y se divide en cuatro ramas: huastecana, yucatecana, cholano-qanjobaleana y mameano-kicheana. A su vez estas ramas se subdividen en nueve grupos: el huastecano con las lenguas huasteco y chicomucelteco; el yucatecano con las lenguas maya yucateco, lacandón, itzá y mopán; el cholano con las lenguas chontal de Tabasco, chol, chortí y choltí; el tzeltalano con las lenguas tzeltal y tzotzil; el chujeano con el chuj y tojolabal; el qanjobalano con el qanjobal, el akateko y el jakalteko; el grupo mameano con el mam y el tekiteko; el grupo ixileano con las lenguas ixil y awakateko; y finalmente el grupo kicheano con el uspanteko, el kaqchikel, el tz’utujil, el k’iche’, el achí, el sakapulteko, el sikapakense, el poqomchí, el poqomán y el kekchí (Kaufman1990).

Distribución geográfica de las lenguas mayas (Fuente: Wikipedia.org)
Sólo para dar una aproximación al panorama lingüístico del maya yucateco, pensemos que el mopán, que se habla en Belice y que pertenece a la misma rama lingüística que el maya (la yucatecana), está tan cercano de éste como lo puede estar el portugués del español. Por otra parte, si comparamos el maya yucateco con el tzotzil o con el quiché, ambas lenguas pertenecientes a otras ramas de la familia y alejadas geográficamente, tendremos una diferenciación más o menos como la que hacemos del español con respecto al francés o al rumano por decir algo. No se trata pues de dialectos mayas sino de lenguas mayas.
Que la familia lingüística se llame mayance no quiere decir que todas esas lenguas se derivaron del maya de Yucatán, es más bien una etiqueta científica para designar a un gran grupo de idiomas que comparten muchas características debido a que tuvieron un origen común. De hecho, actualmente los mayas de la península de Yucatán, los itzáes, los mopanes y los lacandones (cuyas lenguas forman la rama lingüística yucatecana) son los únicos que designan a sus propios idiomas con el nombre de “maya”.
Los hablantes de las otras lenguas de la familia, fuera de la rama yucatecana, no conocen sus propios idiomas con este nombre. Tomemos por ejemplo los casos del tzotzil y el tzeltal que se hablan en Chiapas. Son lenguas hermanas entre sí, y vendrían siendo algo así como lenguas “primas” del maya de la península de Yucatán. La denominaciones propias de estos idiomas son bats’i k’op y bats’il k’op respectivamente. Lo que estos nombres significan en una traducción literal es ‘lengua (k’op) verdadera o legítima (bats’i, bats’il)’. Podemos decir lo mismo de las lenguas chol y chontal, la primera hablada en el Norte de Chiapas y la segunda en Tabasco, en las que las denominaciones en lengua indígena, lak ty’añ y yoko t’an respectivamente, tienen el mismo significado que en los casos anteriores, esto es, ‘lengua (ty’añ, t’an) legítima, verdadera o propia del lugar (lak, yoko)’. Es para fines de clasificación que los investigadores nombran a las lenguas de esta familia lingüística con el nombre “maya” seguido del nombre del grupo: maya chol, maya tzotzil, maya quiché.
Se decidió llamar “mayas” a ese gran conjunto de lenguas, en parte porque los mismos investigadores también llamaron así a la cultura y a la civilización compartida por estos grupos. La razón es, al parecer, que los primeros investigadores de las grandes construcciones ancestrales en lo que hoy conocemos como área maya (península de Yucatán, Tabasco, Chiapas, Belice, Guatemala, Honduras y El Salvador) se sirvieron principalmente de documentos históricos en los que la modalidad yucateca de esta cultura fue la que se representaba en ellos. El mayista norteamericano Michael D. Coe sobre esto apunta:

Como apéndice del primer volumen de Incidents of Travel de 1843 [del explorador John Lloyd Stephens], los lectores podían encontrar la aportación de Pío Pérez, Ancient Chronology of Yucatán, que hacía por primera vez una explicación notablemente detallada del funcionamiento del calendario maya, en el cual se daban los nombres de los meses y los días nativos. Además, en el segundo volumen podían leer el original maya y una traducción al inglés de una importante crónica de la ciudad de Maní, en la que aparecían ciudades antiguas como Chichén Itzá y Mayapán. De ese modo, por vez primera, los estudiosos aplicaban documentos mayas de la época colonial a la comprensión del pasado prehispánico.[1]

            La Relación de las cosas de Yucatán de fray Diego de Landa, descubierta por el abate Brasseur de Bourgbourg en 1862, ha sido de los más importantes documentos históricos para el estudio y comprensión de la vida de los mayas en la época prehispánica. La cultura maya yucateca es la que el religioso describe en la Relación.
Sin embargo, en otros documentos podemos encontrar referencias a otras variedades del maya e incluso a otros idiomas. El fraile Antonio de Ciudad Real, en su Tratado curioso y docto de las grandezas de la Nueva España (un tratado de la época colonial sobre temas como historia, ceremonias, dioses y demás), hace mención de las diferencias que podían encontrarse en la lengua maya en aquella época y aun menciona a la lengua chontal de Tabasco:

Todos los indios de aquella provincia... hablan una lengua que se llama mayathan o lengua de Maya, excepto los de Campeche que difieren en algunos vocablos y llámase su lengua canpechthan o lengua de Campeche, y los de Tixchel que tienen otra lengua más diferente, llamada putunthan o chontal; pero los unos y los otros son muy pocos respecto de los de Maya, y sabida la lengua déstos (sic) fácilmente se sabe la de los otros.

En la misma Relación de las cosas de Yucatán se proporciona cierta información sobre la variación del maya:

Que la lengua de esta tierra es toda una, y que esto aprovechó mucho para su conversión aunque en las costas hay alguna diferencia en vocablos y en el tono de hablar; y que así los de la costa son más pulidos en su trato y lengua...

Desde el siglo dieciséis, al menos con respecto a los vocablos y a la prosodia, se han señalando las diferencias entre los hablantes de maya. Así por ejemplo, en el Calepino de Motul algunos de los vocablos registrados se presentan como característicos del maya que se hablaba en la región de Campeche, puesto que antes de dar el significado de la palabra se hace notar que “en lengua de Campeche” tiene un significado especial o que sólo ahí se usaban tales vocablos.[2]
            El chontal de Tabasco, que en la referencia de Lizana se le nombra con una denominación propia de los hablantes de maya para referirse a este idioma lejano (putunthan), sabemos hoy día que desde ese entonces era una lengua perteneciente a otra rama de la familia distinta al maya de Yucatán. En cambio, la variedad del maya de Campeche que se pone de relieve en los documentos históricos en contraposición al maya de Yucatán es, al igual que este último, un dialecto del idioma que los lingüistas de hoy llaman maya yucateco y se considera como lengua distinta del itzá, del mopán y del lacandón.[3]
            Para el caso del maya yucateco, idioma original de la península de Yucatán, encontramos hoy en día dialectos o variedades regionales donde en un primer acercamiento notamos ciertas diferencias entre el Oriente, el Sur y el centro de Yucatán o entre diversas regiones de Campeche y Quintana Roo. Al sur de Belice y en el Petén guatemalteco nos topamos ya con los idiomas mopán e itzá respectivamente.

Referencias y obras consultadas
Ancona, Eligio. Historia de Yucatán. Cuatro tomos. Impresión facsimilar. Universidad de Yucatán. Mérida. [1878] 1978.

Calepino de Motul
1995 Edición de Ramón Arzápalo Marín, México: UNAM, IIA, 3 tomos.

Ciudad Real, Antonio de. Tratado curioso y docto de las grandezas de la Nueva España. Edición de Josefina García Quintana y Víctor M. Castillo Farreras. UNAM. Instituto de Investigaciones Históricas. México. 1993.

Coe, Michael D. El desciframiento de los glifos mayas. Fondo de Cultura Económica. México. 2001.

Kaufman, Terrence. “Algunos rasgos estructurales de los idiomas mayances con referencia especial al k’iche’”. En Nora C. England y Stephen R. Elliot (Comps.) Lecturas sobre la lingüística maya. Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica. La Antigua Guatemala. Plumsock Mesoamerican Studies. South Woodstock. Vermont. Guatemala. pp. 59-114. 1990.

Landa, Diego de. Relación de las cosas de Yucatán. Introducción de Ángel María Garibay. Editorial Porrúa. México. 1978.


[1] Coe, M. El desciframiento de los glifos mayas, p. 101.
[2] Este diccionario de maya se ha fechado perteneciente al último cuarto del siglo dieciséis y se piensa, por una referencia hecha por el autor, que fue confeccionado en la ciudad de Motul.
[3] La etiqueta “yucateco” también se emplea ya por tradición para designar al maya de Yucatán, Campeche y Quintana Roo.

viernes, 13 de enero de 2012

El cigarro de la Vieja y las orejas de Cháak. La palabra como recreación del mundo

Gustamos que se emplee un lenguaje conforme al que nos es familiar.
Sin esto las cosas no nos parecen ya lo que nos parecen;
se nos figura que las conocemos menos, y nos son más extrañas.
Lo que nos es habitual, nos es, en efecto, mejor conocido.
Aristóteles

1. Lenguaje y pensamiento
En los estudios del lenguaje existe la discusión de si éste conlleva un rol activo en la formación de la concepción del mundo y en el pensamiento cultural de un pueblo determinado.[1] Un breve análisis de palabras compuestas en el idioma maya podrá contribuir a esta discusión mostrando que, complementariamente, también la cultura puede determinar de alguna manera el lenguaje, pues veremos que muchas de estas palabras se componen de elementos que reflejan la cosmovisión y mitología del mundo maya.

2. ¿Qué son las palabras compuestas?
Las palabras compuestas, como su nombre lo indica, son palabras que se componen uniendo dos o más palabras simples, conocidas en la gramática como lexemas. Existen diferentes clases de palabras compuestas de acuerdo con la categoría gramatical de los lexemas que las conforman. Esto significa que podemos encontrar palabras compuestas por dos sustantivos como en mesabanco, por un sustantivo y un adjetivo como en bocafloja, por un verbo y un sustantivo como en rompeolas; y así por el estilo encontramos varias clases, inclusive frases enteras como sabelotodo.
Ahora bien, podemos encontrar dos tipos de composición: con transparencia semántica y sin ella. ¿Qué quiere decir esto? Significa que dada una palabra compuesta, el nuevo significado es transparente si puede inferirse a partir de los significados de los lexemas que la conforman. Por ejemplo, la palabra sacapuntas tiene una semántica transparente puesto que incluso una persona que aprenda el español como lengua extranjera entenderá el significado de esta palabra, aun sin haberla leído o escuchado con anterioridad. Esto es así, porque puede decirse que la suma de los significados del lexema saca y del lexema puntas, que conforman la palabra sacapuntas, crea el nuevo significado para referirse al instrumento que cumple con esta función: la de sacarle punta a los lápices.
En el lado opuesto tenemos las palabras compuestas sin transparencia semántica, es decir, aquellas en las que no se infiere el significado por medio de la suma de los significados que la conforman. Sabemos que al hablante nativo de una determinada lengua le parece que este tipo de palabras siempre goza de transparencia semántica; sin embargo, para aquel que aprende el mismo idioma como segunda lengua sí resulta difícil hallar el significado de ciertas palabras compuestas donde los significados que las conforman no dicen nada sobre ellas. Por ejemplo, en francés la palabra chauve-souris ‘murciélago’ se forma con el adjetivo chauve ‘calvo’ y el sustantivo souris ‘ratón’ y literalmente significa ‘ratón calvo’. Ahora, la suma de los significados ratón más calvo no es suficiente para inferir el significado ‘murciélago’ puesto que podríamos pensar en varios animales similares al ratón. Lo que sí hay que notar es que esta palabra de alguna manera está reflejando el sistema colectivo de creencias de los hablantes de francés sobre los murciélagos.

3. Componiendo la palabra. Recreando el cosmos
Las palabras compuestas sin transparencia semántica serán el objeto en el que incursionaremos para entender el pensamiento inmerso en la lengua del Mayab hablada en nuestros días. Aunque ortográficamente estas palabras deben de escribirse como una sola, para fines del análisis los lexemas que las conforman irán separados por guión.
Una de las palabras para designar al planeta Venus tiene que ver con lo que en la cosmovisión maya es una de sus funciones: “la de despertar al mundo” y sería éste el nombre aplicado al planeta en su versión de Lucero de la Mañana, pues no hay que olvidar que este astro era concebido como dos estrellas diferentes por los pueblos mesoamericanos. El mayista británico J. Eric Thompson, en su Historia y religión de los mayas, apunta que los mayas kekchís y los mayas mopanes consideran al planeta Venus como el patrón de la cacería. Subraya que este aspecto del culto probablemente se debió al hecho de que el amanecer se considera el momento más propicio para la caza. La segunda palabra para designar este astro es el de Estrella-Avispa. Al parecer este nombre sólo se encuentra entre los mayas de la península de Yucatán. De acuerdo con J. Eric Thompson, en muchas narraciones del área maya sobre el origen del Sol aparece el colibrí como su coesencia, es decir, su animal guardián o nahual. Es probable que la avispa tuviera la misma función para Venus.

1.            ajsaj-kaab                           Venus
despertar-mundo

2.            xuux-eek’                             Venus
avispa-estrella

Ilustración 1. Venus. Códice de Dresde, p. 47.

Una traducción literal de la palabra maya para el hongo es oreja-de-árbol. Para los mayas todos los seres del mundo eran considerados seres animados e incluso hoy en día se piensa que todas las cosas poseen un dueño invisible que es su guardián: las piedras, lo cerros, los pozos, los árboles.

3.            xikin-che’                            Hongo
oreja-árbol/madera

La palabra maya para bienaventuranza o dicha, es decir, nueve-almas nos hace reflexionar sobre el número de almas que los mayas concebían y, al parecer, tener nueve (número importante en la cosmogonía maya) era un gran nivel.

4.         bolon-pixan                Bienaventuranza, dicha
nueve-alma

Más abajo (ejemplos 5 a 8) presentamos una serie de palabras que tienen en común el estar compuestas con el lexema cháak ‘lluvia’. Sin embargo, no están relacionadas con la lluvia propiamente. No olvidemos que Cháak también era el nombre del dios de la lluvia entre los mayas antiguos (que podía dividirse en cinco, uno para cada rumbo del mundo) y aún hoy existen concepciones de un ser sobrenatural que hace llover también conocido con este nombre. En diversas fuentes documentales históricas se encuentran referencias sobre este dios. Eric Thompson menciona que en ellas se describe a Cháak (tradicionalmente escrito Chac o Chaac) como un hombre de gran estatura que enseñó agricultura y que era considerado el dios del pan, del agua, del trueno y del relámpago. En los códices se le encuentra representado como “una deidad con larga nariz colgante, una espiral debajo del ojo, un saliente peculiar de la nariz que termina con un rizo, y una boca por lo general desdentada pero a veces con dientes normales”. Thompson también relata que actualmente los campesinos mayas piensan que “los Chacs son viejos de pelo blanco, casi siempre barbados, y algunos dicen que altos”. Por mi parte, he escuchado de campesinos del oriente de Yucatán, que estos seres son ángeles de Dios que hacen llover.
En los ejemplos presentados de 5 a 8,  las palabras mayas que designan ciertos seres de la naturaleza (algunos de ellos relacionados indirectamente con la lluvia) construyen una imagen del dios Cháak y ello nos remite a un mundo conformado por partes o por pertenencias de los dioses. Así, una especie de avispón grande de color amarillo y café que pica muy fuerte será la nariz de Cháak; el verdín será el excremento de Cháak, el musgo sus zapatos y la planta acuática conocida como ninfa o nenúfar sus orejas.

5.         ni’-cháak                    Cierta variedad de avispón
nariz-lluvia

6.         ta’-cháak                    verdín
miarda-lluvia

7.         xanab-cháak              musgo
zapato-lluvia

8.         xikin-cháak                Flor de agua, ninfa
oreja-lluvia

De acuerdo con la mitología maya, previo al inicio de las lluvias Kuncú Chac (el jefe) y los demás cháakes se reúnen en chuun ka’an ‘el cenit’. Después atraviesan los cielos, cada uno con su calabaza de agua en una mano y blandiendo en la otra su hacha o machete llamado lelem ‘el rayo’. Esto efectivamente se refleja en las palabras mayas presentadas en 9 y 10 también compuestas con la palabra cháak ‘lluvia’. La que funciona para designar el hecho de que se avecina un aguacero se forma con las palabras ‘levantarse’ y ‘lluvia’. Al igual que en los casos anteriores la palabra cháak también es el nombre del dios por lo que podemos imaginarlo levantándose en afán de dirigirse a cumplir con sus funciones. Más interesante es la palabra que se refiere al rayo que literalmente podemos traducir como ‘el azote de Cháak’. Como explica Thompson, el lelem de los Cháakes produce el fenómeno del rayo. Este mayista relata que los mayas mopanes del sur de Belice llaman baat-chaak ‘hachas de Cháak’ a las hachitas prehispánicas de piedra pulimentada que suelen encontrarse al limpiar y despejar un terreno para la milpa y creen que son los rayos lanzados por los Cháakes. La palabra maya jaats’ ‘azote’ también es un verbo que significa ‘golpear con objetos como palos, trancas, hachas o machete’.

9.         líik’il-cháak                Avecinarse un aguacero
levantarse-lluvia

10.       jaats’-cháak               Rayo
azote-lluvia


Ilustración 2. Dios Cháak. Códice Madrid, p. 2. Nótese el hacha que el dios tiene en la mano.

Como parte de un mundo y de un universo conformado por partes y por pertenencias de los dioses encontramos en maya palabras compuestas con la palabra chamal ‘cigarro’. En primer lugar tenemos a una especie de gusano, no identificada al parecer, cuyo nombre podríamos traducir literalmente como ‘el cigarro del Sol’. Asimismo, encontramos que los aerolitos son identificados como ‘el cigarro de la Anciana’. La anciana es un personaje que constantemente aparece en la mitología y en las narraciones mayas actuales. En diversos grupos mayas se encuentran mitos en los que la anciana es la abuela, o más bien, la abuelastra del Sol y de la Luna antes de que ambos se encargaran de sus respectivos cargos.
Eric Thompson explica que las diferentes versiones de mitos concuerdan en que los dos muchachos se encargaban de la cacería pero la anciana únicamente daba de comer la carne a su marido. Los muchachos matan al marido y hacen que la anciana se lo coma. Luego, ella intenta matarlos mediante una competencia de acertijos. Finalmente, la anciana termina siendo vencida y los muchachos la matan. Esta versión puede encontrarse en el Popol Vuj cuando se narran las hazañas de los héroes gemelos.

11.       chamal-k’iin               Cierta variedad de gusano
cigarro-sol

12.       chamal-xnuuk                        Aerolito
cigarro-anciana


Ilustración 3. Itzamnaaj fumando, Códice Madrid, página 79.

Continuando con el ámbito astrológico del mundo maya, las palabras que designan los eclipses revelan las creencias mitológicas sobre el origen de estos fenómenos astronómicos. Literalmente las palabras mayas para los eclipses de Luna y Sol significan ‘mordida de la Luna’ y ‘mordida del Sol’. De acuerdo con Eric Thompson, las explicaciones de los distintos grupos mayas sobre el origen de estos fenómenos varían bastante. Deja ver que los mayas tzeltales y los mayas kanjobales creen que los eclipses se deben a peleas conyugales entre el Sol y la Luna; por su parte, los mayas choles y los mayas yucatecos piensan que los eclipses lunares los causan los jaguares, las hormigas rojas llamadas xulab o los demonios. Muchos adultos mayores yucatecos de hoy día no dejarán mentir a Eric Thompson quien refiere que durante los eclipses: “Por doquier es costumbre hacer mucho ruido para distraer la atención del agresor y salvar al Sol o la Luna agredidos. La gente golpea tambores y botes de hojalata, disparan rifles y cohetes y pega a los perros para hacerlos aullar.”

13.       chi’ibal-k’iin               Eclipse de Sol
mordedura-sol

14.       chi’ibal-uj                   Eclipse de Luna
mordedura-luna

4. Miradas del mundo maya
De aquí podemos finalmente concluir que la visión maya del mundo implicaba no sólo el estar rodeado por los dioses sino también de partes de ellos, de sus pertenencias, de sus nahuales y de sus acciones o funciones. De igual manera, esta visión del mundo involucraba seres animados con guardianes invisibles así como peleas y enfrentamientos de diversos seres como las hormigas que se comen a la Luna y al Sol.
Este cosmos debía además estar en completo equilibrio y muchas de las ceremonias celebradas tenían el objetivo de mantenerlo y actualizarlo. Todo esto es algo que puede ser común en los diversos pueblos del mundo pues parece ser una característica universal ese “espíritu ordenador y preciso” que Ramón Xirau expresa de los griegos antiguos quienes, al igual que los mayas, “ante un fenómeno inexplicable, tratan de dar una explicación congruente capaz de ser entendida por todos los hombres”.[2]

Referencias y obras consultadas
Popol Vuj. Las antiguas historias del Quiché de Guatemala. Editorial Panamericana. Santa Fé de Bogotá. 1999.

Shaff, Adam. Lenguaje y conocimiento. Traducción al español de Mireia Boffil. Editorial Grijalbo. Segunda edición en Teoría y Praxis. México. 1975.

Sherzer, Joel. Lengua y cultura enfocadas al discurso. En Estudios de sociolingüística. UNAM. Instituto de Investigaciones Antropológicas. México. 2000. pp. 515-542.

Thompson, J. Eric. Historia y Religión de los mayas. Siglo Veintiuno Editores. México-Madrid-Buenos Aires. 1975.

Xirau, Ramón. Introducción a la historia de la filosofía. Duodécima edición. UNAM. México. 1995.


[1] Schaff A. Lenguaje y conocimiento; Sherzer J. Lengua y cultura enfocadas al discurso.
[2] Xirau, R. Introducción a la historia de la filosofía, p. 15.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Identidad cultural indígena. Por Edgar Rodríguez Cimé


Los pueblos indígenas y tribales tienen formas de vida únicas, y su cosmovisión se basa en su estrecha relación con la tierra.
Las tierras tradicionalmente ocupadas y utilizadas por ellos, son un factor primordial de su vitalidad física, cultural y espiritual.
INFORME SOBRE LOS DERECHOS TERRITORIALES INDÍGENAS DE LA COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS, DE LA ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS (CIDH-OEA)

El reconocimiento de la estrecha relación de los pueblos originarios con sus territorios y sus bienes naturales, como base de su cultura, identidad y formas de vida, así como sustento de todos sus derechos, es el núcleo del informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la Organización de Estados Americanos (CIDH-OEA), 2011: “Derechos de los Pueblos Indígenas y Tribales sobre sus Tierras Ancestrales y Recursos Naturales: Normas y Jurisprudencia del Sistema Interamericano de Derechos Humanos”.
De esta forma, después de cinco siglos de dominación española, criolla y mestiza, se empieza a reconocer en el derecho internacional los derechos de los pueblos nativos. Este importante documento que “reconoce los territorios como sustento de identidad cultural y de todos los derechos de los pueblos indígenas”, señala en su página central:
“De tiempo atrás, los órganos del sistema interamericano han prestado una particular atención al derecho de los pueblos indígenas y tribales a la propiedad comunal sobre sus tierras y recursos naturales, como un derecho en sí mismo, y en tanto garantía del disfrute efectivo de otros derechos básicos.
“Para la CIDH, la protección del derecho a la propiedad de los pueblos indígenas sobre sus territorios ancestrales es un asunto de especial importancia, porque su goce efectivo implica no sólo la protección de una unidad económica, sino la protección de los derechos humanos de una colectividad que basa su desarrollo económico, social y cultural en la relación con la tierra.
“La Corte Interamericana, a su vez, ha subrayado que los derechos territoriales de los pueblos indígenas se relacionan con el derecho colectivo a la supervivencia como pueblo organizado, con el control de su hábitat como una condición necesaria para la reproducción de su cultura, para su propio desarrollo, y para llevar a cabo sus planes de vida”.
Este documento aclara muy bien que esta aceptación oficial de los territorios indígenas no exige como requisito un título de propiedad, porque reconoce “el uso o presencia tradicionales, la preservación de sitios sagrados o ceremoniales, asentamientos o cultivos esporádicos, recolección estacional o nómada, cacería y pesca, uso consuetudinario de recursos naturales, u otros elementos característicos de la cultura indígena”.
Una muestra evidente de la dependencia de la preservación de la cultura de los pueblos étnicos en relación con sus territorios, lo representa la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso “Comunidad Indígena Sawhoyamaxa contra Paraguay”, donde se señala: “Para las comunidades indígenas la relación con la tierra no es meramente cuestión de posesión y producción, sino un elemento material y espiritual del que deben gozar plenamente, para preservar su legado cultural y poder transmitirlo a las generaciones futuras… La tierra está ligada con sus tradiciones y expresiones orales, idiomas y costumbres, artes y rituales, usos y conocimientos relacionados con la naturaleza, filosofía y valores”.
Además, el Informe que reconoce los territorios de los pueblos originarios reconfirma que “el derecho a la propiedad territorial es la base para el desarrollo de la cultura, la vida espiritual y la supervivencia económica de las comunidades indígenas. Incluye el disfrute de sus recursos naturales, y se relaciona con el derecho a la existencia, en condiciones dignas, a la alimentación, agua, salud, dignidad, educación, así como a las libertades de conciencia y religión, de asociación, y de movimiento y residencia”.
Finalmente, este documento resalta la Gran Demanda de los Pueblos Originarios: “A lo largo de las Américas, los pueblos indígenas y tribales insisten en que el Estado-Gobierno les garantice en forma efectiva el derecho a vivir en su territorio ancestral, y poder no solamente realizar sus actividades tradicionales, sino también preservar su identidad cultural”.

edgarrodriguezcime@yahoo.com.mx
Colectivo “Felipa Poot Tzuc”


Publicado en Por Esto! en 19/12/2011

domingo, 4 de diciembre de 2011

Una aproximación a la música maya prehispánica a través de sus vocablos.

El presente estudio aborda el tema de la música maya prehispánica desde el punto de vista de la lingüística en el nivel lexical-semántico. El propósito es analizar en varias lenguas de la familia maya distintas palabras que se encuentran en el mismo campo semántico. Por campo semántico entenderemos un “conjunto de significados englobados en un significado general” (Blecua 1973: 113).
       Las lenguas analizadas en este trabajo fueron el maya yucateco colonial y las lenguas mayas modernas chol, tzeltal, tzotzil, y tojolabal. Con esto se pretende establecer cómo se entiende en estas lenguas el concepto de música y su relación con otros conceptos como canto, baile y fiesta/espectáculo. Dicho análisis servirá para conocer la reminiscencia sobre estos conceptos y será un aporte para una aproximación a la concepción que los mayas antiguos tenían sobre estas artes que como veremos podían ser vistas como un gran arte general que era el del espectáculo.


Puedes consultar el artículo completo aquí.

sábado, 3 de diciembre de 2011

LIBER CONCILII

Este es el recuerdo de los días transcurridos. El conocimiento trazado en los antiguos amates legados por nuestros abuelos; la memoria gráfica en la piel de venado que nos dejaron los antiguos. En ellos se narra el origen de las cosas, de los animales, de los hombres y de los santos. Se relata el trabajo del Único Dios, el Dador de la Vida en el universo terrenal.
Los que pintan los amates y las pieles, los que contemplan al Padre Sol, al Gran Lucero y a la Anciana Luna, los sabios, dibujan su palabra y la dejan florecer a través del viento para los oídos enfilados de las nuevas generaciones de los hombres verdaderos que no han de dejar morir el sagrado saber de nuestro linaje.
Esta es la flor de la palabra, trazada en los amates y las pieles cuya semilla se plantó por los antiguos y por los abuelos...

Caix lac yumilé

sábado, 26 de noviembre de 2011

La pluralización en maya yucateco

En maya yucateco la pluralización se marca de distintas formas. A nivel pronominal, los ergativos (Juego A) y absolutivos (Juego B) tienen una serie de singulares y una de plurales. Los juegos de pronombres son los siguientes:

Juego A                                                            Juego B
in                       ‘yo’                                    -en            ‘yo’
a(w)                   ‘tú’                                     -ech           ‘tú’
u(y)                   ‘él/ella’                                            ‘él/ella’
k                       ‘nosotros’ (exclusivo)      -o’on         ‘nosotros’ (exclusivo)
k…e’ex             ‘nosotros’ (inclusivo)      -o’one’ex    ‘nosotros (inclusivo)
a(w)...-e’ex      ‘ustedes’                             -e’ex          ‘ustedes’
u(y)...-o’ob       ‘ellos/ellas’                       -o’ob          ‘ellos/ellas’

Podemos notar en el juego A que la segunda y la tercera persona del plural se forman con las respectivas personas del singular de ese mismo juego combinadas con las mismas personas del juego B. La primera persona del plural (exclusivo), en cambio, tiene una marca propia, sin embargo, en la variante hablada en el municipio de Carrillo Puerto, Quintana Roo, se tiene una forma innovadora de esta persona del plural, la cual tiene el mismo patrón morfosintáctico que las demás personas del plural: in...-o’on ‘nosotros’ (exclusivo).
            Además, este idioma cuenta con dos plurales de primera de primera persona, uno exclusivo, es decir, que excluye al interlocutor (o parte de ellos), y otro inclusivo que lo(s) incluye. La distinción exclusivo/inclusivo también se encuentra en el modo imperativo del verbo biin ‘ir’ cuyas formas son supletivas (irregulares):

exclusivo                                       inclusivo
ko’ox      ‘vamos’ (tú y yo)             ko’one’ex   ‘vamos’ (todos)

A nivel nominal se utiliza el sufijo absolutivo de tercera persona:

wíinik     ‘hombre’                                  wíinik-o’ob     ‘hombres’
wakax     ‘vaca’                                       wakax-o’ob     ‘vacas’
che’         ‘árbol’                                      che’-ob            ‘árboles’
tuunich     ‘piedra’                                   tuunich-o’ob      ‘piedras’

También pueden pluralizarse ciertos sustantivos con el pronombre absolutivo de segunda persona del plural cuando se habla de frente a las entidades que refieren dichos sustantivos:

nukuch     máak-e’ex                           señores
grandes    persona-A2PL

ko’olel-e’ex                                          señoras
señora-A2PL

inw=íits’in-e’ex                                   hermanos (menores)
A1=hermano menor-A2PL

paal-al-e’ex                                          niños
kid-PL-A2PL

En este último ejemplo, encontramos el sufijo pluralizador -al que al parecer es exclusivo del sustantivo paal ‘niño(a)’, puesto que hasta ahora no lo he ubicado en algún otro.

El modo imperativo también puede pluralizarse con el absolutivo de segunda persona del plural, tanto en aspecto intransitivo como en transitivo:

transitivo
mach-ej                     ‘agárralo’                  mach-(ej)-e’ex                     ‘agárrenlo’
agarrar-IMP.TRN                                      agarrar-(IMP.TRN)-A2PL

intransitivo
óok’ot-nen                 ‘baila’                       óok’ot-nen-e’ex                    ‘bailen’
bailar-IMP.INTR                                        bailar-IMP.INTR-A2PL

Por otro lado, encontramos el sufijo -tak que es pluralizador propio de adjetivos:

chak              ‘rojo’                               chak-tak            ‘rojos’
chichan         ‘chico’                             chichan-tak       ‘chicos’
mejen            ‘pequeño’                        mejen-tak         ‘pequeños’
jats’uts         ‘bonito’                            jats’uts-tak         ‘bonitos’

Sin embargo hay algunos adjetivos y conceptos de propiedad que tienen una forma léxica plural:

nojoch                    ‘grande’                           nukuch                          ‘grandes’

nojoch máak          ‘señor’                             nukuch máak                 ‘señores’
grande persona                                             grandes persona

jel-a’an                ‘diferente’                           jejeláas                         ‘diferentes’
cambiar-PART

jela’an le k’aay-il-o’                               ‘ese canto es diferente’          
diferente DET-canción-REL-PROX                                             


jejeláas k’aayil                                        ‘diferentes cantos’
difrentes canción-REL

Por último, tenemos que los sustantivos no siempre se pluralizan; por ejemplo, cuando se habla de partes del cuerpo, de cosas que se compran o venden y de animales domésticos:

a=k’ab        ‘tus manos’             inw=ich   ‘mis ojos’              u=xikin   ‘sus orejas’
A2=mano                                   A1=ojo                                  A3=oreja

xeen a=maan waaj
ir-IMP A1 comprar tortilla
‘Ve a comprar tortillas’

ti’ inw=otoch=e’ yaan kaax, úulum y=éetel wakax
PREP A1 casa=TOP EXIS gallina pavo A3=y, con vaca
‘En mi casa hay gallinas, pavos y vacas’

Abreviaturas
= clítico; A pronombre ergativo; B pronombre absolutivo; 1 primera persona; 2 segunda persona; 3 tercera persona; DET determinante; EXIS predicado existencial; IMP imperativo; INTR intransitivo; PART participio; PL plural;  PROX proximal; REL sufijo de relación; TOP topicalizador; TRN transitivo.


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Cómo referir páginas web y documentos electrónicos (Mexicon-Style)

En el texto, utiliza las páginas web y los documentos electrónicos como fuentes publicadas:

Paz Ávila (2005); Ordóñez Sosa (2010)

En las referencias citadas utiliza el siguiente formato:

Ordóñez Sosa, Rodrigo E.
2010 La literatura comprometida. Documento electrónico, http://www.winaqbahlam.blogspot.com/, [3 de mayo, 2011]

Paz Ávila, Lillian
2005 La moda europea y su influencia sobre el terno yucateco durante el siglo XIX. Documento electrónico, http://www.mayas.uady.mx/articulos/terno.html, [5 de mayo de 2011]